
Jesús ayudado por el Cirineo a llevar la cruz
Del Evangelio según San Lucas. (23, 26-3 1)
Cuando lo conducían, echaron mano de un tal Simón de Cirene, que venía del campo, y le cargaron la cruz para que la llevara detrás de Jesús. Lo seguía mucha gente del pueblo y mujeres, que se daban golpes de pecho y se lamentaban por él. Jesús se volvió a ellas y les dijo: "Hijas de Jerusalén, no lloréis por mí; llorad por vosotras y por vuestros hijos, porque vienen días en los que se dirá: Dichosas las estériles, los vientres que no han dado a luz y los pechos que no han amamantado. Entonces comenzarán a decir a las montañas: caed sobre nosotros, y a los collados: Sepultadnos; porque si esto hacen al leño verde, ¿qué no harán al seco?".
Palabra del Señor.
R/. Gloria a Ti, Señor Jesús.
(Breve silencio)
Oremos:
A tí, Jesús, destrozado, acabado, Simón de Cirene te ofrece alivio: caminando tras de ti, lleva tu cruz. Pero eres tú, Señor, el verdadero Cirineo de los siglos. Es tuya la invitación: "Venid a mí todos los que estáis fatigados y sobrecargados"; tuya es la afirmación: "Mi yugo es suave y mi carga ligera". En ti, contigo, por ti el peso de la vida se hace ligero equipaje.
Enséñanos, Maestro bueno, a inclinarnos con amor sobre la aflicción del hombre, a llevar el peso del hermano, a compartir la fatiga de la vida.
Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos.
R/. Amén.
V/. Te adoramos, Cristo, y te bendecimos.
R/. Porque por tu Santa Cruz redimiste al mundo.
Padrenuestro. Avemaría. Gloria.
Del Evangelio según San Lucas. (23, 26-3 1)
Cuando lo conducían, echaron mano de un tal Simón de Cirene, que venía del campo, y le cargaron la cruz para que la llevara detrás de Jesús. Lo seguía mucha gente del pueblo y mujeres, que se daban golpes de pecho y se lamentaban por él. Jesús se volvió a ellas y les dijo: "Hijas de Jerusalén, no lloréis por mí; llorad por vosotras y por vuestros hijos, porque vienen días en los que se dirá: Dichosas las estériles, los vientres que no han dado a luz y los pechos que no han amamantado. Entonces comenzarán a decir a las montañas: caed sobre nosotros, y a los collados: Sepultadnos; porque si esto hacen al leño verde, ¿qué no harán al seco?".
Palabra del Señor.
R/. Gloria a Ti, Señor Jesús.
(Breve silencio)
Oremos:
A tí, Jesús, destrozado, acabado, Simón de Cirene te ofrece alivio: caminando tras de ti, lleva tu cruz. Pero eres tú, Señor, el verdadero Cirineo de los siglos. Es tuya la invitación: "Venid a mí todos los que estáis fatigados y sobrecargados"; tuya es la afirmación: "Mi yugo es suave y mi carga ligera". En ti, contigo, por ti el peso de la vida se hace ligero equipaje.
Enséñanos, Maestro bueno, a inclinarnos con amor sobre la aflicción del hombre, a llevar el peso del hermano, a compartir la fatiga de la vida.
Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos.
R/. Amén.
V/. Te adoramos, Cristo, y te bendecimos.
R/. Porque por tu Santa Cruz redimiste al mundo.
Padrenuestro. Avemaría. Gloria.
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